Iglesia románica, la más antigua que se conserva en París y la más importante hasta que se construyó Notre-Dame. Hay que verla, la entrada es gratuita y además tiene grandes obras en las capillas y un coro magnífico.
Sede del Museo Militar, lo que más impresiona es la tumba del Emperador Napoleón. Un descanso eterno maravilloso. Aunque uno no sea muy amante de todo lo relacionado con la guerra, vale la pena admirar la Iglesia del interior.
Otra entrada al metro fuera de lo normal. La entrada está decorada con originales mosaicos y me gusta porque sale fuera de lo común.
La escalera de acceso está decorada por pintores de Montmartre y conserva una cubierta de cristal de Guimard. Me gusta encontrar la originalidad en lugares tan poco frecuentes.
Enorme edificio de paredes de piedra, acero y cristal gran exponente del estilo belle époque. No decepciona ni su exterior ni las exposiciones del interior.