Miami era la ciudad que me faltaba por conocer de las que realmente me interesaban de los Estados Unidos. Y por eso acepte el encargo aunque las condiciones no eran las mejoras (que tampoco era una novedad). Más que en el festival en si al que fui un día y medio lo que hice fue perderme por la pequeña Habana con mi antiguo compañero de fatigas Julian, ahora exiliado cubano en Miami. Eso si que fue un festival pero os ahorraré los detalles.
Resulto muy bien de precio y fue como dormir al aire libre en pleno Miami.
Probar ropa vieja o su sabrosisimo picadillo. En realidad hay muchos lugares en Little Habana para llevarnos un trocito de Cuba, pero este en concreto esta muy bien.
Este club con mucho estilo tiene una estupenda terraza donde sentir el latido caribeno y ponerse a bailar.
Si quereis ver un centro comercial (mall) al mas puro estilo norteamericano este es un buen lugar. Hay practicamente de todo.