Una de las primeras imágenes que se impactan a la mayoría de los turistas es la visión de la mezquita Koutobia. El minarete de un tono rojizo se funde con el paisaje dando la sensación de estar contemplando una litografía. Al atardecer el Sol y la Mezquita juegan al escondite en un preámbulo que cada día tiene el mismo final. Si no sois musulmanes la visita al interior no está autorizada, aunque hay maneras de conseguir verla.