Con su tono rojizo envuelve y guarda los secretos de la ciudad a pie del desierto. Un paseo por la muralla apreciando sus matices, especialmente al atardecer, nos lleva directos a las entrañas de Marrakech. Imprescindible para comprender la situación geográfica y la idiosincrasia de la ciudad.
Una vista increíble sobre la ciudad en este palacio que en su día encargo construir Saadien Ahmed El Manssur.
El barrio moderno de Marrakech es conocido por sus tiendas y cafés que evocan el carácter más occidentalizador de los gobernantes del país. Es la cara más moderna de la ciudad.
Una escapada si estáis saturados del ritmo de Marrakech. Los jardines son una expresión artística que el mundo árabe, consciente siempre de la escasez del agua y de la fragilidad de su entorno, ha sabido siempre tratar de una manera elegante. Como sucede en muchas partes de la ciudad el atardecer es el mejor momento para visitarlo, como hacían los sultanes en tiempos pasados.
Se encuentra la casa de Dar Si Said y es una bonita manera de entender el pasado y la evolución del pueblo marroquí a través de su arte.