Auténtico bar muy antiguo decorado con azulejos, es como estar en un bar andaluz. Vale la pena acercarse para disfrutar de su decoración.
Por supuesto que el mayo reclamos son sus magnificos quesos procedentes de la isla de Menorca.
Con una llamativa decoración de azulejos en su fachada, este bar de la Plaza de Santa Ana invita a entrar pero yo no pude, estaba cerrado, pero me gustó mucho el exterior, dicen que es uno de esos locales de la movida madrileña de hace tanto tiempo.
Sorprende su decoración teatral pero acojedora. Estuvimos en las fiestas del 2 de mayo y nos sorprendió porque ahora, además de las cañas y copas, se pueden comer tostas. Ricas por cierto. No había mucha gente, asi que estuvimos tranquilos. Recomendable.
Siempre me trae muy buenos recuerdos. Aunque la escena de los clubs cambia demasiado a menudo como para recomendar algo...