Para muchos es el monumento más bello de Japón y uno de los puntos especiales de la visita al país. En realidad se trata de una reconstrucción del original que fue quemado por un monje al que se le fue un poco la olla. Para mi lo más impresionante es su construcción en medio de un lago, que en teoría simboliza el lugar intermedio entre el cielo y la tierra.