Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el Castillo Nijo bien merece una visita si nos encontramos en Kyoto. La puerta Karamon, el palacio Ninomaru, los pasillos de madera que emulan el canto de un ruisenyor y sus jardines son una verdadera preciosidad.
En el templo de Sanjusangendo de Kyoto y cada año a mediados de enero tiene lugar este campeonato de tiro con arco tradicional japonés. Nos pilló de sorpresa pero fue muy interesante.
Se trata de un festival donde se reviven las antiguas tradiciones y ceremonias de las grandes épocas imperiales.
Festival en el que se conmemora la fundación de la ciudad de Kyoto en el año 794. Se trata de un festival donde se revindica la historia de la ciudad y donde distintos gurpos escenificas épocas diferentes de su historia.
Austero y minimalista se trata realmente de un templo Zen en toda su expresión. No os esperéis la majestuosidad del de Kinkaku-ji, sino esperar una belleza serena y controlada. En el jardín hay un acertijo al que nuestro guía nos propuso resolver. Hay 15 piedras que ocupan la parte central, pero desde la mayoría de los sitios sólo es posible ver 14. Se trata de buscar el sitio desde donde si es posible y hallar así el 15 elemento, que para el budismo implica lo completo.
El día amaneció muy feo y decidimos irnos por la mañana a visitar el museo. No está mal, pero en mi opinión simplemente en Kyoto hay muchas más cosas que el museo.