Al igual que en el resto de Asia se da una gran importancia a la apariencia, evita por tanto el uso de ropas inadecuadas, mostrar cierto pudor, lucir siempre pulcro y no utilizar pantalones muy cortos o bañadores fuera de las playas. En Malasia se llega más lejos con la calma y perseverancia que con gritos y malos modos, pues si te muestras arrogante el funcionario malayo de turno no dudará en dejar bien a las claras quién tiene la sartén por el mango. La cortesía, por exagerada que le parezca, le llevará muy lejos en Malasia.
además de ser una de las formas más rápidas y cómodas para desplazarse por la ciudad, el monoraíl ofrece también una interesante visión de la ciudad desde su plataforma elevada.