Además de templos, en el Durbar Square hay también otras cosas interesantes que ver, como el Kala Bhairab o Bhairab negro, justo detrás del Templo Jagganath. Bhairab es Shiva en su forma más temerosa, con seis brazos armados, un tocado y el cinturón de cráneos pisoteando un cadáver (símbolo de la ignorancia de la humanidad).
La imagen del Durbar está tallada en una única piedra. Se encontró en un campo al norte de la ciudad y fue traída hasta aquí en el siglo XVIII.
Se dice que quien miente delante del Bhairab, sangrará al instante, por eso el refrán dice: "ve y cuéntaselo al Bhairab ".
Este precioso templo de tres alturas elevado sobre un pedestal de 8 escaleras, es el lugar preferido por los habitantes de la ciudad para relajarse y charlar.
Para el viajero, es ideal para mezclarse con ellos mientras se hace una parada en la visita y para contemplar la constante actividad de los vendedores de fruta y verdura, los taxis, los rickshaws,...
Pero no hay que olvidar mirar en los tejados, donde las maderas que los soportan están cinzeladas dando forma a figuras eróticas.
En los alrededores del centro histórico o "durbar" y de la plaza Indra, los vendedores ambulantes venden casi de todo: mantas, saris, verduras, frutas, artículos de artesanía,... Están situados en cualquier lugar imaginable, a lo largo de las calles, delante de los templos, en las escaleras de los palacios,... Pasear por aquí y dejarse empapar del ambiente ajetreado es una de las mejores maneras de conocer la vida diaria de los nepalís, y en esencia de su cultura.
Este precioso templo debe su principal atractivo a su construcción, en forma octogonal. En el interior hay imágenes de Krishna y de dos diosas, que representan a sus dos mujeres.
Es el favorito de los sadhus, los hombres santos del hinduísmo, que esperan posar para los viajeros y recibir a cambio un pequeño donativo.
Este monasterio se situa muy cerca de la gran estupa de Bodhnath. El patio está lleno de vida, por los monjes que van y vienen, corriendo, a realizar sus oraciones. El exterior es muy bonito y el interior, la sala de oraciones, es fantástica, lleno de estatuillas de Buda, thangkas y un ambiente de paz. Será fácil encontrar a los monjes rezando.
Muy cerca se encuentra el orfanato Sakya Tashiling, muy interesante de visitar.