Por menos de dos libras puedes llegar casi a cualquier sitio. Es el medio más popular entre los cairotas. No hay señales qué indiquen a dónde se dirigen, sólo un conductor que abre la puerta y grita el destino final. Aunque puede resultar confuso, merece la pena intentarlo.
Con los precios más bajos tenemos los bocadillos de ful (habas) y taameya (muy parecido al falafel). Si lo que buscas es una inyección de carbohidratos, entonces toma kushari. Se trata de un plato de pasta, arroz y lentejas que se sirve con cebolla seca y salsa de tomate. La variedad egipcia de la pizza recibe el nombre de fetir y está hecha a base de una especie de masa filamentosa que envuelve un relleno. No se sirve con salsa de tomate o queso fundido. Los rellenos incluyen feta u otros tipos de quesos salados, verduras y carne
Hay dos cervezas Egipcias, Stella y Saqqara, y algunas marcas de vino, destacando Obelisk y Grand Marquis. La cerveza es de buena calidad, aunque restringida a las rubias. Las cervezas negras en teoría se pasaron de moda con los Faraones.
Nunca hagas la primera oferta, ya que corres el riesgo de que ésta sea demasiado alta. Si el precio es demasiado elevado en comparación con otras tiendas, lo mejor es irse. Si no, rebaja unas cuatro o cinco veces el precio del vendedor. De todas maneras, ten en cuenta que siempre acabarás pagando más que un egipcio. Es parte del juego: se trata de pagar un precio justo dependiendo de quien esté del otro lado, un sistema más social y equitativo que el occidental.
En el centro de El Cairo, la gran mayoría de los alojamientos baratos y medios esta emplazados en hoteles que ocupan los últimos dos o tres pisos de edificios de apartamentos señalizados cerca de la entrada principal.