población que se acoda en un valle entre las montañas tiene a mucha honra ser uno de los últimos reductos del arameo, la lengua milenaria que hablaban en tiempos de Cristo por esos lares. La panorámica del valle y las casas apoyadas en sucesivas terrazas es bonita, así como el camino que conduce a su “gruta-capilla” turística, en donde se produjo un milagro tiempo atrás; es un camino natural abierto entre2 grandes paredes, que vendría a recordar (en chiquito) a la entrada a Petra.