El que algunos consideran el mejor festival de la zona escandinava es una gran ocasión para dejarse seducir por la melancolía del norte y por supuesto para descubrir esta fascinante ciudad de carácter fusión entre lo nórdico y lo latino.
Copenhague no necesita de festivales para hacerle una visita, pero durante el festival de jazz de verano la ciudad se mueve a un ritmo jazzistico y es todavía si cabe más interesante que en una época normal. Nosotros nos quedamos más de lo previsto embrujados por su hechizo, aunque supongo que ayudo el hecho de que teníamos la casa de un amigo de Nerea y podíamos dormir gratis y hacernos la comida.
Christiana se levantó en el año 1971 bajo el amparo del "flower power" y como experimento social. Los jóvenes jipis ocuparon los barracones del ejército abandonados y montaron una sociedad alternativa. Aún persiste pese a los numerosos problemas con las drogas y a las protestas vecinales. sin embargo es interesante su visita y pasear entre sus curiosas casas.