Diseñada por Jean Nouvel, es un punto de glamour en un barrio tremendamente industrial.
Sin duda, la visión más bonita es la que ofrece por la noche al iluminarse completamente.
Moderna, transgresora... pero a mi me gusta.
A un costado de la Via Layetana se encuentra el Palau de la Musica Catalana. Casi a diario hay conciertos de musica clasica y de muchos otros generos. Merece la pena ir.
Uno de los simbolos de la ciudad y de la herencia de Gaudi. Imprescindible en cualquier visita. en verano se organizan conciertos en la terraza que resultan unicos en ese entorno urbano.
El domingo suelen reunirse grupos de catalanes a bailar sardanas, el baile tradicional catalán. Aunque no es especialmente atrayente es toda una tradición que viene de épocas pasadas e incluso un símbolo para reclamar la identidad propia catalana.
Un café compartido en un bar bullicioso o en una pequeña terraza de cualquier plaza.....sentir el vértigo emocionante de subir a la torre de la Sagrada Familia y ver Barcelona a mis pies. Las ciudades desde las alturas dejan de ser dominantes y se vuelven amigas y eso me pasó con Barcelona