Pasear y perderse por las estrechas calles del Gotico barcelones es retroceder en el tiempo. El carrer Ample, la calle Avinyo, la plaza del tripi, el carrer escudellers...Todos puntos basicos de un recorrido por el gotico.
Al terminar la subida por la calle Torrijos se llega a la Plaza de la Virreina. Plaza señorial dominada por la iglesia y donde también hay varias terrazas casi perpetuas y donde se puede además disfrutar de la tranquilad del barrio. Durante los meses de septiembre y octubre y especialmente en esta zona el sol, al entremezclarse por las callejuelas y las plazas, crea una luz y una tonalidad únicas que todavía hace más única la experiencia de caminar por el barrio.
En la parte de atrás hay numerosos jardines (mejor buscar los horarios en Internet antes de ir), está el Teatro Griego, el Palau de Sant Jordi y una zona olímpica. No hay que perderse la fuente ubicada frente al castillo, se pone en funcionamiento al menos los viernes y sábados a las 22 hs.
Viví dos años en el Borne y sin duda he sido testigo de su transformación. Antaño una barrio destartalado se ha convertido en uno de los lugares mas trendys de la ciudad. Espejo de las nuevas tendencias y escaparate para los nuevos talentos del diseño y de la restauración conserva todavía esa magia de lo antiguo en sus renovadas fachadas.
La nueva rambla del Raval intenta competir con su vecina y los antiguos edificios caóticos y de mala calidad están dejando paso a pisos de lujo y hoteles de cinco estrellas. Sin embargo, la diversidad persiste y parece ajena a todo ese boom especulativo. Un paseo por la calle San Pau es imprescindible.