No quedan más que en pie unas cuantas columnas de las 104 originales pero no por eso pierde un ápice de dignidad ni de auténtica belleza griega. Si encima lo visitáis con iluminación nocturna, caeréis inevitablemente en el enamoramiento perpetuo por este lugar.
El ritual del cambio de guardia lo realizan soldados vestidos con uniforme de gala tradicional; es decir falda blanca plisada y zapatos con pompones rojos, entre otras cosas. Es digno de ver.
Es el segundo museo en Atenas que recomendaría después del Arqueológico. Es fascinante y el arte que aquí se expone es difícil de encontrar en otros museos. Lo recomiendo por su rareza y su importancia artística.
Lugar ideal para callejear y salir a cenar, hay mucho ambiente, lo recomiendo.
Cuenta el mito griego que Atenea tomó posesión sobre Poseidón en la Acrópolis y que desde entonces se le ha rendido tributo como diosa y protectora de la ciudad. El complejo de templo de la Acrópolis es el monumento al que todos los viajeros van cuando llegan a la Atenas.