También conocida como Isla de Filé, se trasladó a su emplazamiento actual, cuando se construyó la Presa de Asuán. Esta isla era un centro de peregrinación muy importante y hoy en día conserva un fabuloso complejo de templos a cual más bello y de imprescindible visita.
El Templo dedicado a la Diosa Isis y a su hijo Horus data del año 250 a.C. y mantuvo el culto hasta el S. VI. Es el principal templo de la Isla de Philae y las marcas oscuras que pueden observarse en sus paredes, son a causa de sufrir serias inundaciones. Fue necesario trasladar la isla en su totalidad al nuevo emplazamiento, para salvar este magnífico Patrimonio de la Humanidad.
El patio de columnas del Templo de Isis en la Isla de Philae, merece mención aparte por la exquisitez de sus capiteles, todos ellos diferentes, todos maravillosamente trabajados, aquí una flor de papiro, allá una hoja de palmera, aquí un nenúfar y allá más y más motivos vegetales. Impresionante.
Templo consagrado a Thot, Dios de la sabiduría, en el techo se pueden observar aves grandes con las alas desplegadas y si uno se fija bien, sobrevolando el templo están las aves de verdad, ¿coincidencia?. Horus también aparece magníficamente representado. Las vistas al lago, con su acorralado margen de verdor, son extraordinarias. Los guardianes del templo tendrán a mano algún que otro escorpión para reclamo de fotografía y propina.
Se accede en barca, como en muchos otros templos ubicados en el Lago Nasser. El templo se construyó bajo el reinado de Cesar y Cleopatra, en el siglo I. La fachada del patio está dedicada al Dios nubio Mandulis, poco usual. Lo poco que queda de los capiteles originales son una obra de arte.