Está dedicado a Sobek, el Dios cocodrilo y a veces se le conoce con el nombre de Templo de Sobek y Haroeris. La nota curiosa es que al estar dedicado a dos dioses posee la estructura de templo egipcio duplicada: dos entradas, dos salas hipóstilas y dos templos. Aparte de sus magníficos jeroglíficos tallados por doquier, que se pueden encontrar en otros muchos templos egipcios, lo que más llamó mi atención fue que conserva restos de las pinturas originales con las que se decoraban los jeroglíficos, difíciles de ver en otro lugar, a no ser que sea en las tumbas del Valle de los Reyes.
Todo en Egipto es una prueba de fe. Ver este enorme obelisco en el suelo, es confundir aún más a las mentes inexpertas y hundirte en un mar de preguntas ¿cómo era posible que construyeran, levantaran, transportaran, semejantes piezas? Fabuloso, de verdad, venir hasta aquí, vale la pena.
Este lago artificial es consecuencia de la construcción de la Presa de Asuán. Hubo que hacer enormes esfuerzos para salvar los templos de las inundaciones y algunos son verdaderas joyas que hay que visitar. Lo más recomendable es hacer un crucero por el Lago Nasser desde Asuán hasta Abu Simbel, el recorrido ofrece la oportunidad de visitar templos impresionantes.
Es el cuarto templo construido por Ramsés II, es fascinante. Me encantó, primero por su ubicación, rodeado de un mar de arena dorada, segundo por su pequeña avenida de esfinges. En la fachada un Ramsés guerrero junto al dios Amón Ra, Hathor y Khum. Se conserva también la Sala hipóstila con esculturas. Alrededor del templo, descansa una estatua de un guerrero semienterrada por la arena, uno se siente con ánimo de arqueólogo cuando la ve. Seguramente os ofrecerán subir en camello, aprovechad, hay pocos turistas por aquí y será una divertida forma de llegar al siguiente templo. Recomiendo la visita, es una de las mejores en el Lago Nasser.
Por si sólo, este edificio, ya vale una visita al Templo de Kalabsha. Este magnífico quiosco con cuatro capiteles decorados con emparrados de uvas y flores de loto conserva también dos hermosos capiteles con la cabeza de Hathor. Las vistas azules al Lago Nasser en combinación con el color dorado de la arena del desierto, ofrece una vez más, hermosas vistas panorámicas. Uno acaba enamorándose de este país.