El valle de Ilhara fue el retiro preferido de los monjes bizantinos. No es de extrañar, pues este fresco y agradable valle a orillas de un riachuelo parece un oasis dentro de Turquía. Hay decenas de pequeñas capillas excavadas en la roca con algunos frescos bien conservados con imágenes bíblicas.
La mejor manera de llegar, si no se dispone de vehículo propio, es contratar una excursión en Goreme, Urgup o otras poblaciones de Capadocia, que completarán la visita con el monasterio de Selime, algún caravanserai y las ciudades subterráneas.