Los más conocidos son probablemente los minaretes oscilantes de las afueras de Isfahan, si bien este mismo es tanto o más impresionante por su situación. Se encuentra en el mismo centro de las ruinas de la antigua población de Kharanag, y desde lo alto se divisa toda ella además de todo el horizonte que lo circunda. El minarete tiene la peculiaridad que la persona que suba a lo alto puede hacerlo oscilar moviéndolo con su cuerpo. Algo que desde abajo no es tan apreciable, pero que en lo alto es muy notorio. Señalar que subir resulta en el tramo intermedio agobiante y claustrofóbico por lo estrecho, oscuro y pequeño del hueco, por lo que no todo el mundo se presta a subir.
A 60km de Yazd de encuentra la población de Kharanaq que se levanta junto a las antiguas ruinas que dominaban el valle desde hace mil años. Las ruinas actuales, enteramente de adobe, recuerdan a Bam por sus intrincadas calles y casas, algunas de ellas con aparente intención de reformarse. En el extremo que mira al valle podremos contemplar unas bonitas vistas sobre el horizonte desde el que venían las caravanas de mercaderes.