Cuando queremos internarnos en las Cascades desde Granite Falls, tenemos la opción de adentrarnos en la montaña directamente por la carretera 92 o subir directamente hasta Burlington y desde ahí coger la Highway 20. La primera opción es la más entretenida, pues circula por el Mountain Loop Highway, en todo momento de la mano del río Stillaguamish, pasando por el histórico Silverton, por Darrington y terminando en Marblemount. Este es un recorrido donde te reencuentras con historias de mineros y buscadores de oro y plata. Muchos de los caminos utilizados por estos pioneros se conservan aún, como este Robe Canyon Historic Trail que discurre paralelo a la carretera y es de una belleza y tranquilidad inigualable. Esta carretera suele estar cortada a la altura de Montecristo hasta bien comenzado el verano, por lo que conviene informarse antes. Aún así, el camino merece la pena.
Si se quiere acampar hay que hacerlo en las zonas habilitadas y hay que pagar una pequeña tarifa en la web del National Parks Service:
http://www.nps.gov/noca
La Highway 20 es uno de los recorridos más bellos de todo el país. Divide el North Cascades National Park en dos. Desde esta carretera tienes acceso a un parque con casi 300.000 hectáreas, más de 300 glaciares, picos de acceso casi imposible y cientos de cascadas fluyendo por las laderas. Aquí puedes encontrar en estado salvaje una fauna que sólo ves en documentales o en zoos, como el oso grizzly o el negro, castores, lobos grises o las simbólicas águilas de cabeza blanca cuyo espectacular vuelo corta la respiración al que las contempla.
El Skagit River es el principal río del parque y segundo más grande del estado de Washington. En esta zona se permite la pesca del salmón, pero recorrerlo parcialmente utilizando un kajak es una aventura inolvidable. Pasado Newhalem podemos visitar desde la misma carretera las Gorge Creek Falls, cataratas de 74 metros de altura a las que se puede acceder caminando por un cómodo sendero.
Uno de los puntos culminantes de la Highway 20 por las North Cascades National Park es Diablo Lake. A la mitad del recorrido aproximadamente, se encuentra este lago cuyo permanente color turquesa se debe a los sedimentos procedentes de los glaciares de los que se alimenta.
Los fines de semana se puede contratar un paseo en barco por el lago. Más adelante tendremos oportunidad de contemplar espectaculares vistas de los valles como desde el Ross Lake Overlook o el Washington Pass Overlook.
Es el otro gran parque urbano de la ciudad. Enclavado en una zona densamente poblada es un todo un refugio para relajarse y disfrutar de un parque urbano al estilo del Central Park de Nueva York.
El lago es el indiscutible protagonista y alrededor de él discurre un cómodo camino, lugar de encuentro de paseantes, deportistas y jubilados. Aquí se organizaban aterrizajes de hidroaviones a principios del XX entre otras innovadoras atracciones.
Hoy día sigue sorprendiendo, de hecho aquí se celebra anualmente el mundialmente conocido Milk Carton Derby, competición de barcas hechas exclusivamente con cartones de leche y que es considerado como el primer evento veraniego de la larga lista que la ciudad organiza para la temporada.
Campos de deportes y espacios para conciertos y fiestas se encuentran aquí, haciendo de Greenlake Park uno de los parques más urbanos, más atractivos y con más visitantes de la ciudad.
Snoqualmie Falls es uno de los destinos turísticos más conocidos del área de Seattle. Apenas a una hora del centro de la ciudad, llegamos a este encantador paraje.
Tienes un lodge en las mismas cascadas (bueno, a un lado :-)) que es el Salish Lodge&Spa. Su dirección te puede ayudar a encontrarlas (están muy bien indicadas).
Aquí se rodó la legendaria serie de TV de Twin Peaks. Tras darte un paseo por la zona y bajar a la base de las cascadas (10 minutos de bajada y 20 de subida… - lleva calzado adecuado, no tacones) puedes comer en el lodge si reservas (es algo caro, mesa con mantel y camarero ad hoc). También puedes quedarte a dormir y usar su spa.