Este mercado es de imprescindible visita. Hay mucho escrito sobre él, así que no vamos a repetir lo mismo. Pero sí, por ejemplo, que aparte de la conocida pescadería donde tú eliges el pescado y el tendero lo lanza al aire a su compañero para que te lo envuelva, tenemos varias plantas a visitar.
Normalmente los turistas se quedan en la planta principal, la de la calle, pero como este mercado se asienta sobre la falda de una colina, hay varias plantas, hacia abajo, que conviene tranquilamente visitar también. Allí encontramos maravillosas tiendas con un sabor añejo que hará las delicias de todos: librerías de segunda mano, tiendas de curiosidades, de cocina, antigüedades a buen precio, etc. La única tienda de la ciudad donde puedes comprar productos españoles, de España, es la Spanish Table, a pie de calle pero dando atrás, hacia los muelles. Eso sí, prepara la Visa Oro...
El ambiente de la planta calle es bullicioso: vendedores, proveedores, compradores, cantantes, chiringuitos, turistas que se paran para fotografiar absolutamente todo, etc. En fin, todo un regalo para los cinco sentidos. Miles, si no millones de fotografías de esta zona circulan por Internet. En particular hay unas en las que se ven cerdos, que no simbolizan nada, son unas esculturas propiedad del mercado y que se usan para recaudar fondos para los pobres.
Un detalle muy simpático y en el que la gente no suele fijarse, porque mira hacia arriba o hacia el frente, es el suelo del mercado y que encierra una curiosa historia. Resulta que hace no muchos años, este privilegiado enclave iba a ser adquirido por unos promotores inmobiliarios para construir apartamentos de lujo. La ciudad casi levanta en armas al conocer la noticia y se estableció una fundación que recaudó fondos de anónimos ciudadanos que querían salvar este histórico edificio de la piqueta: y lo lograron. Hoy día el mercado pertenece a esa fundación, sólo se pueden instalar en él aquellos comerciantes que venden sus propios productos y así evitar el establecimiento de grandes cadenas y la especulación. Como recuerdo y homenaje de cada uno de aquellos que contribuyeron con su esfuerzo a salvar este emblema de la ciudad, todo el suelo del mismo está formado por miles de baldosas que contienen todos los nombres de los generosos donantes seattlelitas.
Alrededor del Pike Place Market se extiende una enorme e interesantísima oferta comercial y de ocio. Restaurantes de moda “con sabor” como el Pink Door, donde no hay carteles que lo anuncien, sino simplemente una puerta de color rosa. Calles irresistibles de pasear como el Upper Post Alley y el Lower Post Alley con multitud de callejones y garitos, tiendecillas de cachivaches y recuerdos, fábricas de queso o dulces y por supuesto el primer y original Starbucks del mundo, que se parece a los demás lo que un grano de café a la raíz cuadrada de dos.
Hacia el sureste del downtown de Seattle, pasando la estación de tren, se puede visitar el llamado International District, o el barrio chino, establecido por los primeros asiáticos a finales del XIX.
Como cualquier barrio chino de ciudad americana, tiene los típicos comercios, con llamativos carteles, tiendas de ultramarinos, etc. Lo más interesante sin duda es el mercado Uwajimaya.
No es tan grande este barrio como el de San Francisco o Nueva York, en tanto que la comunidad asiática está realmente muy dispersa en esta zona de los EEUU.