Es una de las calles más antiguas de Praga y de las más transitadas en la actualidad formaba parte del Camino Real del s.XIV. Su nombre procede de un tipo de pan en forma de trenza que se cocía aquí en la Edad Media. La mayoría de cimientos de las casas son románicos y góticos, pero la mayoría de las casas son de estilo barroco.
Esta calle también formaba parte del Camino Real y era por donde circulaba la comitiva de la coronación hasta el Castillo cruzando el puente de Carlos IV. Es estrecha y tortuosa y a veces se hace difícil andar por ella por la cantidad de gente que la recorre. Está plagada de edificios góticos y renacentistas y en los bajos hay tiendas, teatros de marionetas, joyerías, cafés.....
Esta calle va desde la esquina superior de la plaza de Mala Strana hasta el Castillo. Debe su nombre al poeta Jan Neruda que vivió en el n.47 de esta calle. Antes de que se implantase la numeración en las calles, las casas eran conocidas por sus enseñas, así se puede ver la de los Tres Violines, la del Cisne Blanco, la Langosta Verde y muchas más. Es una calle en la que podemos encontrar bares, restaurantes y ambiente a cualquier hora.
Vinohrady es un barrio residencial que se encuentra al lado del centro histórico de Praga, en dirección sudeste. Su corazón es Náměstí Míru (Plaza de la Paz), dominada por la elegante iglesia de Santa Ludmila, la cual vale la pena visitar, al menos para ver sus paredes recubiertas de frescos Art Nouveau. La plaza se encuentra rodeada de edificios de magnífica arquitectura de fines del s XIX y principios del XX, en especial el Vinohradské Divadlo, que en 2007 cumplió su centésimo aniversario. Las calles aledañas son una memorable exibición de edificios de arquitectura art nouveau y neoclásica que realmente valen la pena recorrer.
Hay restaurantes, clubes, bares y cafés para todos los gustos y presupuestos. En el barrio también hay una gran cantidad de hoteles y pensiones que ofrecen una alternativa más económica para alojamiento que los del centro sin estar demasiado lejos de él.
Esta pequeña sinagoga sobrevivió al incendio del barrio judío del año 1.689 y su nombre de Klausen se debe a que en este emplazamiento habían varias escuelas y lugares de culto judío llamados klausen. Su estructura interior posee bóvedas de cañón y alberga importantes manuscritos y grabados hebreos muy valiosos.