Es fácil encontrar chinos bailando tango al aire libre en el parque Tiantian, donde está ubicado el famoso Templo del Cielo. No tiene nada que ver con locales y las compras capitalistas, pero dice mucho acerca de que los chinos -aunque respetan a su líder- no le paran bolas a las rígidas doctrinas de comportamiento que Mao instauró.
Dicen que en la celebración del nuevo chino este templo acoge una de las mejores fiestas de la ciudad. No tuve la oportunidad de comprobarlo pero si me llamó la atención la azarosa historia de este templo que incluso fue una fabrica en plena revolución cultural. Ver para creer.
El de los Lamas alberga en su interior el Buda más grande del mundo, dieciocho metros de altura, sigue la competición. La religiosidad, la espiritualidad no sé como llamarla está presente en todos los rincones. El Templo está invadido por cientos de coreanos budistas quemando incienso antes de penetrar en los diferentes templetes, con un Buda de distinto tamaño cada uno.