1 votos
Una de las primeras imágenes que se impactan a la mayoría de los turistas es la visión de la mezquita Koutobia. El minarete de un tono rojizo se funde con el paisaje dando la sensación de estar contemplando una litografía. Al atardecer el Sol y la Mezquita juegan al escondite en un preámbulo que cada día tiene el mismo final. Si no sois musulmanes la visita al interior no está autorizada, aunque hay maneras de conseguir verla.
2 votos
En el corazón de la medina destaca sobre todo por su tejado brillante y la tranquilidad que se respira a su alrededor. Es una obra de arte en el más puro sentido, no hay más que ver su patio con sus arcos de medio punto bellamente enlazados, las filigranas y arabescos de sus paredes.
1 votos
El acceso a las tumbas se hace a través de sendo mausoleos de tumbas decoradas a base de mosaicos. El acceso no está exento de cierto misticismo y espíritu aventurero ya que hasta 1917 estás tumbas no estaban abiertas al público.
1 votos
Una muestra impresionante de arte islámico que además es la única de la ciudad que puede ser visitada por no musulmanes.