1 votos
O de la Badia, también se le conoce. Construido a finales del s.XIX por orden de Si Moussa, gran visir del sultán, lleva el nombre de una de sus mujeres. Se visitan las diferentes salas de recepción, los patios, del harén, las habitaciones de las esposas. Todo bellamente decorado con sus techos de cedro tallado y pintados en colores naturales, sus azulejos multicolores siempre con los colores islámicos. Escenario para muchas películas, como muy bien nos recuerdan los guías.
1 votos
Esta residencia, contemporánea del Palacio Bahia, es el museo de arte marroquí. Expone alfombras, armas, vestimenta, objetos de uso diario y sus famosas dobles puertas utilizadas para facilitar el paso o no del aire. Tiene un bonito patio alicatado de azulejos de colores y la fuente en el centro.
1 votos
La calle Rue Souq as-Smarrine es una de esas calles que a veces nos hacen traspasar una frontera temporal o una puerta imaginaria hacia un mundo desconocido. Para el viajero que lo hace por primera vez resulta una experiencia casi mística el caminar por una calle como Rue Souq as-Smarrine, preludio del laberíntico mundo del zoco donde mejor que en ningún otro lugar esta presente toda la simbología y tradiciones del mundo islámico.
4 votos
Gran plaza en la que se concentra la multitud, desde malabaristas a encantadores de serpientes, todo rodeado de infinidad de puestos de comida.
1 votos
Una zona verde para reposo de lugareños y foráneos. Creado en el s.XII, embellecido y acabado en el XIX. Contiene estanques que sirven asimismo para el riego del propio jardín. Al final hay un pequeño pabellón desde el que se obtiene una hermosa y refrescante vista.