Bhaktapur es como un museo al aire libre, aunque vivo y en estado puro. Pasear por la calles adoquinadas repletas de templos, perderse sin rumbo sabiendo que terminarás en una gran plaza, delante de un templo magnífico o en medio de una ofrenda. Bhaktapur es magnífico, lleno de historia y de leyendas.
Patan se encuentra separada de Katmandú por el río Bagmati.
La herencia cultural de los newaris se deja ver en el durbar square (palacio real), los templos, las casas, los patios y sus puertas y ventanas de metal y madera cortada. Se respira una atmósfera muy relajante, puesto que el tráfico está prohibido en durbar square.
Para llegar, coger el bus local, 15Rs (pequeñas furgonetas) desde el Parque Tundikhel (lo encontraréis fácilmente preguntando a los pequeños minibuses que hay por todo el recorrido). No recomiendo hacerlo a pie por el excesivo tránsito, sólo respiraréis humo.
Ese primer día la plaza bullía de actividad, pero eran los nepalíes los protagonistas, esperaban y preparaban ansiosos su festival más importante, el Indra Jatra, la diosa viviente Kumari, una niña de 11 ó 12 años se preparaba para salir en su carroza el día 6 de septiembre y conmemorar así el final del monzón y la llegada del buen tiempo. Intentamos ver a la diosa pero no se nos permite el acceso a sus aposentos, hemos de conformarnos con un vistazo al templo y a sus inigualables tallas de madera, tendremos que esperar al miércoles para ver a la diosa en su carruaje.
El nombre del palacio real, situado en el Durbar Square de Katmandú, es Hanuman Dhoka. Recibe este nombre de Hanuman, el asistente de Rama, que adquiere la apariencia de mono para vigilar las entradas importantes. Aquí está completamente desfigurado por la tika que le han pegado a la cara los fieles como ofrenda. Es muy curioso.
Dentro no pueden hacerse fotos. Vereis la plaza usada para coronar a los reyes, un templo de nueve tejados, la cámara de la audiencia,...
Muy
Es uno de los barrios budistas de exiliados tibetanos más importantes de la ciudad, que toma el nombre de la estupa alrededor de la que ha ido creciendo. Lugar sagrado del budismo, es una de la estupa más grande del país y una de las más grandes del mundo.
Recomiendo pasar allí una noche pues, cuando se pone el sol por el horizonte y ya no quedan tours de turistas, el barrio se convierte otra vez en una barrio tibetano, y toda la comunidad sale de casa para hacer la kora, dando vueltas a la estupa y rodando los molinillos de oración. Por la mañana, la escena se repite. Es fascinante.