Es un trekking perfecto para los que están en Katmandú y no desean una gran expedición a las grandes cumbres o simplemente no tienen tiempo. Se hace en una semana, un tiempo notablemente inferior a la mayoría de rutas y además es una muy buena manera de conocer los atractivos culturales del valle caminando y a nuestro ritmo.
Es un trek muy popular para los que están en Katmandú y quieren al menos sentir el aroma de la aventura montañera. Se puede hacer en un día y estar de vuelta en Katmandú para una cena caliente. Durante el trayecto si el tiempo acompaña se pueden ver más de veinte picos que superan los seis miles.
En nepalí, Phul significa flor o sea que os podéis hacer una idea del paisaje florida que os podéis encontrar. En la cumbre hay un templo budista que resume a la perfección la paz que allí arriba se respira.
Lugar indicando para los cazadores de instantáneas y desde donde se tiene una panorámica privilegiada de las montañas de Karyolung y del Himalchuli. El pueblo de Dhulikhel posee además muchos atractivos culturales y una gran cantidad de templo para visitar. Otra actividad habitual para los que no quieran caminar demasiado es visitar el pueblo fronterizo de Tatopani, ya en la región tibetana.
Muchos viajeros acuden a Nagarkot por las espléndidas vistas que se pueden ver al amanecer de los Himalayas, que parece que puedas tocarlos.
Se puede llegar en bus, unas 2 horas, pernoctar y bajar al día siguiente, unas 4 horas.
Si no se dispone de tiempo, un taxi desde Katmandú tarda una hora, aunque tocará madrugar.