La capital de las Highlands, es una ciudad bulliciosa. Sus calles llenas de gente, sus edificios, sus puentes sobre el rio Ness, sus pubs, restaurantes, y sus tiendas abiertas hasta la medianoche, hacen de esta ciudad un punto y aparte, no negativo, en la visita a Escocia. Lo mejor es intentar perderse por sus calles, y descubrir rincones que no esten abarrotados de gente. y si eso no es posible, siempre se puede entrar en uno de los muchos pubs que hay, y tomarse un whisky, mientras s se escucha un improvisado concierto de musicos locales.
Aun sabiendo que todo o gran parte de lo que rodea al Lago Ness, es mentira, el lago tiene un aire de misterio dificil de explicar. Navegar por sus aguas, en cualquiera de los muchos barcos que lo surjan, es una sensación indescriptible. No esperemos encontrar criaturas fantasiosas, pero si que descubriremos un paisaje idilico, testigo de varias peliculas y leyendas. Imprescindible.
Un encantador pueblo lleno de antiguas mansiones, balnearios, y una estacion de tren que parece que haya salido de un cuento de Harry Potter. Hay que acercarse a la piedra del aguila, y leer su historia. Todo el lugar transmite magia...pasear por sus solitarias y tranquilas calles es una gozada. Recomendable.
Estos preciosos acantilados, parecen los plieges de una falda escocesa...200 metros de altura...una fina bruma inunda el lugar...un lugar precioso, casi magico...unico.
La punta de Escocia, el lugar más al norte del territorio peninsular Escoces. Despues de conducir por carreteras solitarias y con paisajes de una belleza indescripitle, el llegar a Dunnet Head, es como un premio.