Es un de los mercadillos que le dan a Hong Kong toda su personalidad. Aunque no seas un fanático de las compras, en realidad eso es lo menos, no te puedes perder el ir de puesto en puesto y la experiecia del mercadillo en Hong Kong.
Nos quedamos en una pensión del centro donde hacía un calor horrible, pero la gente que trabajaba allí era muy atenta. Y nos dijeron que el mercado de Temple era de los mejores mercados de la ciudad. Y desde luego no nos defraudó. Muy recomendable y aprovechando podéis probar la experiencia de comer en alguno de los puestos ambulantes que solo por el olor os cautivará.
Aunque no me apasionan las flores tuve que ceder y dedicarle una horita de soporifero calor a este mercado floral. Las flores definitavemente no son lo mío.