Aquí se puede revivir el esplendor del Imperio Otomano, imaginarse en un harén de las mil y una noches. El lugar es enorme y está lleno de riquezas. Los patios se suceden, los salones fastuosamente decorados, los mosaicos de brillantes colores, las impresionantes vistas del Bósforo, los objetos de uso diario, las joyas, todo respira olor a Oriente, a cuento.
Conocido también con el nombre de Palacio Subterráneo es quizás el lugar más misterioso de Estambul. Se trata de una antigua cisterna bizantina con más de 300 columnas; dos de ellas con cabeza de Medusa. La iluminación y la música de fondo hacen que la visita deje un buen sabor de boca.
Palacio ubicado en la costa del Bósforo que conserva la mayoría del mobiliario original decorando los seís salones de espectacular belleza y más de veinte habitaciones a cual más bella.
Las vistas desde la Torre Gálata son extraordinarias, si además uno se puede permitir el lujo de comer o cenar en el restaurante ubicado en el último piso el espectáculo quedará grabado en la memoria.
Este es un precioso edificio-fuente que suele escaparse a la gente pero que esconde una belleza especial. Su decoración de azulejos le da una elegancia exquisita.