Las ruinas de esta catedral, son dignas de ver. Su emplazamiento frente al mar, con un peculiar cementerio a sus pies, y ademas su torre, desde la que se optiene desde lo alto una maravillosa vista, hacen de la visita una agradable sorpresa. Hay un pequeño museo que no es necesario visitar, pues tan solo estan los restos de algunas piedras encontradas en el lugar.
imprescindible subir a la torre, y pasear por el cementerio, observando las particulares lapidas que hay...no es broma.