Nuestra intención es regresar hacia Paharganj bajando por el mismo bazar Chawri, hasta alcanzar la parte posterior de la estación de Nueva Delhi. El bazar es estrecho, sin aceras, flanqueado por numerosas tiendas y comercios (fundamentalmente de musulmanes) y recorrida por cientos de rickshaws, bicicletas, automóviles y vacas que circulan pegados unos con otros a una velocidad extremadamente lenta. El olor a queroseno se vuelve intenso, casi asfixiante; hace mucho calor, y cada pocos metros tenemos que detenernos para dejar paso a algún rickshaw insistente y ruidoso.
quizás el mercado más caro de la ciudad, donde las carnicerías parecen de Luxemburgo y el aceite de oliva o el queso francés se paga a precio de oro.