Es sin duda “la” mezquita de Siria. Fue construida en el siglo VIII sobre los restos de una catedral cristina y se concibió como la mezquita más grande del mundo (creo que ahora es la segunda o tercera – la primera es la de la Meca). Debió ser parcialmente destruida por un incendio un siglo atrás, pero aún así su patio central con 2 cúpulas en su centro, sus 3 minaretes, cada uno singular, y su cúpula central sobre la sala principal de rezo, la convierten en una mezquita con una arquitectura y personalidad única.
Conviene estarse un rato en el interior, sin prisas, contemplando y disfrutando del ambiente.
Construida en el siglo XVI es un compleo compuesto de mezquita, khan y madrasa. Concebida para alojar a los peregrinos que se dirigían a La Meca. Suleimán el Magnífico la encargó a su mejor arquitecto, Sinan, el creador, entre otras de la Mezquita de Suleimán de Estambul. Es una mezcla de estilo otomano mezclando el gusto loca que se percibe clarament en el pórtico. El edificio para albergar a los peregrinos es actualmente el Museo del Ejército y la madrasa es actualmente el centro artesanal
Se encuentra en el barrio cristiano de la parte vieja. Es una capilla pequeña por donde se dice que, una noche, los discípulos ayudaron al apóstol a salir por una ventana para escapar de los judíos. Es bonita, y el paseo hasta llegar a él es muy agradable.
Construida a semejanza de las mezquitas turcas (durante la época de dominio del imperio otomano), es una de las mezquitas más “cucas”. Tiene dos bonitos minaretes y su construcción alterna capas de piedra negra y blanca.