El mansaf es excelente, y el trato exquisito, frecuentado por la jet de Damasco y turistas que lo han descubierto en la guía. En el corazón del barrio cristiano frente a un antiguo hammam
Difícil de encontrar, se entra por lo que es el obrador de una panadería y está en el segundo piso. Tiene una vista inmejorable sobre el muro occidental de la Mezquita Omeya. Turístico o no vale la pena porque tiene música en directo y hay baile de derviches a las 9 de la noche. Los mezze son abundantes y riquísimos. También se puede fumar el narguilé.
Como suele ser en la Ciudad Vieja, los restaurantes se han ubicado en antiguas casas damascenas, éste en concreto parece un pequeño museo abarrotado de objetos y en el que además se come. Al mediodía hay buffet, delicioso, por cierto. Por la noche espectáculo de derviches.
Pues a mi marido que ya está en la tercera edad le tomaron el pelo con muy poca cortesia y educacion,como hablaarabe,preguntó que que pasaba con las risas y se disculparon