Situada en la Ciudad Vieja de Damasco forma parte del conjunto de casas damascenas que están abiertas al público. Ésta en concreto es del siglo XVIII, en lugar del habitual patio, tiene dos patios con árboles frutales y fue sede del Consulado Francés a mediados del siglo XIX
Otra antigua casa damascena con un pequeño patio central con su fuente. Actualmente desocupada, había sido la residencia del embajador alemán en los 90. Su mantenimiento se debe a que, ocasionalmente, se utiliza para recepciones oficiales. Dentro tiene una sala con trofeos de caza..
La más bonita de las antiguas casas damascenas. Es la sede del Instituto Danés , es más fácil encontrarla preguntando por el Instituto. Entre el gobierno sirio y el danés se restauró esta casa lo que ha dejado a la vista las maravillas de la construcción y de la decoración empleada. Su nombre se debe a la última familia que fue propietaria
Otra residencia damascena del s.XVIII, originalmente construida por un Pachá turco y ocupada actualmente por la familia Dahdah, por lo que las horas de visita no pueden ser intempestivas. Dentro hay una tienda de antiguedades
El mayor encanto de Damasco es su “parte vieja”, dividida en barrio árabe, cristiano y judío, y circundado por una muralla romana. En la parte árabe se encuentra el principal bazar o zoco, que está cubierto en su parte central y con numerosos agujeros en su tejabana, recuerdo de las balas de la aviación francesa allá por 1924, creo. Pero más allá del zoco, callejear por sus estrechas calles y tomar un té o comer en una de sus antiguas casas es una auténtica delicia, de estilo netamente mediterráneo, con patios con fuentes y árboles frutales, protegidos del fuerte sol por una lona que lo cubre.
población que se acoda en un valle entre las montañas tiene a mucha honra ser uno de los últimos reductos del arameo, la lengua milenaria que hablaban en tiempos de Cristo por esos lares. La panorámica del valle y las casas apoyadas en sucesivas terrazas es bonita, así como el camino que conduce a su “gruta-capilla” turística, en donde se produjo un milagro tiempo atrás; es un camino natural abierto entre2 grandes paredes, que vendría a recordar (en chiquito) a la entrada a Petra.