Uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Sus tejas esmaltadas brillan como diamantes bajo la luz del día, y los murales interiores de vivos e intrincados dibujos adornan las paredes de este espléndido ejemplo de neogótico católico, tan diferente del clásico estilo gótico más cercano. Sus dos agujas se ven desde casi cualquier parte de la ciudad. Merece una visita.