La forma de vida de Malasaña rebautizada por el Ayuntamiento de Madrid como Triball, una iniciativa para rehabilitar un barrio en cuya decadencia reside su esencia. Calles como la Corredera (baja y alta de San Pablo), Pez, Tesoro, Espíritu Santo y Ballesta pobladas de prostitutas, señoras que van a hacer la compra, modernos que buscan unos zapatos con los que llamar la atención y yonkis, son el marco perfecto para conseguir fotografías del Madrid auténtico. Antiguos puticlubs de la capital han sido ahora rehabilitados en tiendas de jóvenes diseñadores y artistas, y los bares de copas de toda la vida en restaurantes de diseño a precios más que asequibles. Imprescindible para entender el Madrid de hoy.