Magnífico templo dedicado a Khnum o Jnum, el Dios carnero. Su ubicación es realmente asombrosa, en un foso de 9 m. de profundidad, rodeado por las viviendas de la población actual de la ciudad de Esna. Es imposible no admirar todos los encantos, que esconde este templo; 24 columnas bellamente decoradas y algunas de ellas con restos de las pinturas que un día las cubrieron, la Diosa Nut, el zodiaco, los astros y un templo sin descubrir debajo del que se visita, increíble. Imprescindible en un viaje a Egipto.
Las medidas de este templo desbordan al visitante, imposible de ver todas sus maravillas en una sola visita. La vía de las Esfinges es una preciosidad a pesar de su estado, el pilón de entrada es abrumador, el templo de Ramsés III pese a su deterioro es solemne. Y las estatuas, obeliscos y columnas se extienden hacia los cuatro puntos cardinales. Hay que aprovechar para ver lo máximo en el mínimo tiempo posible o si no, disfrutar lentamente y volver otro día.