Junto a la iglesia Matías al lado del bastión de los pescadores existe una pequeña cafetería donde ponen los pasteles más ricos que hemos probado. Lamentablemente no recordamos el nombre, es muy pequeña apenas 4 mesas y los pasteles los exponen bajo el mostrador como en el resto de Budapest junto con el café te ponen un pequeño vaso de agua, reminiscencias del pasado cuando los clientes que llegaban lo hacían con la boca llena de polvo tras cabalgar por los caminos