Eso si que fue un regalo, fue el año que más extendimos nuestro viaje de Interail y casi nos cuesta caro por diversos motivos. Solo recuerdo que la llegada a casa después de la resaca del Ocktoberfest y las horas de viaje no fue muy calurosa. La fiesta genia, para variar. Con esas camareras teutonas que llevaban mil jarras de cerveza al mismo tiempo y siempre voluptuosas.