Una de las imágenes, sin duda, más hermosas del China se obtiene en este parque, si el tiempo acompaña. Este enorme parque que se distribuye entorno a un estanque es un perfecto lugar para pasar casi una mañana. La imagen más buscada es el encuadre del lago donde se refleja el puente de ocho ojos y el templo y al fondo la majestuosa montaña de Jade. La verdad es que la imagen es de postal. Por sus frondosos senderos se distribuyen distintos templos y pabellones. No es infrecuente ver a personas realizando Tai-chi o incluso bailando. Recomendable 100%.
Es el centro de la ciudad antigua, a partir de esta plaza se distribuyen radialmente las calles. Llena de tiendas de recuerdos y turistas es un buen comienzo para explorar la ciudad. Por la noche en el canal que la atraviesa se pueden comprar flores flotantes con velas para dejar arrastrarlas por la corriente mientras se pide un deseo.
La forma más sencilla de huir de la turistizada Lijiang y sumergirse en su realidad es acudir a este mercado de abastos donde la población compra los alimentos diariamente. Al más puro estilo chino los puestos se desparraman por el suelo sin orden ni concierto. La damas acuden a el con sus cestos a la espalda y sus niños al pecho. Se encuentras al sur de la ciudad vieja y en el camino aún en el 2006 era posible ver los trabajos de rehabilitación de las casas tradicionales tras el último terremoto de 1996.
Sobre la ciudad vieja se alza una colina que la separa de la ciudad nueva. En lo alto se ve un repetidor. Varios caminos desde la ciudad vieja llegan a él. Es la mejor forma de ver todos los tejados oscuros de la ciudad.
Xiang Shan es una alta colina que flanquea el estanque del Dragón negro y cuya cumbre corona un templete. La ascensión requiere una larga caminata que incluye más de 1200 escalones. Las vistas no son maravillosas y sólo merece el esfuerzo o bien por pasear sin más o bien por hacerse una idea general del entrono.