Todo en Egipto es una prueba de fe. Ver este enorme obelisco en el suelo, es confundir aún más a las mentes inexpertas y hundirte en un mar de preguntas ¿cómo era posible que construyeran, levantaran, transportaran, semejantes piezas? Fabuloso, de verdad, venir hasta aquí, vale la pena.
Este lago artificial es consecuencia de la construcción de la Presa de Asuán. Hubo que hacer enormes esfuerzos para salvar los templos de las inundaciones y algunos son verdaderas joyas que hay que visitar. Lo más recomendable es hacer un crucero por el Lago Nasser desde Asuán hasta Abu Simbel, el recorrido ofrece la oportunidad de visitar templos impresionantes.
Por si sólo, este edificio, ya vale una visita al Templo de Kalabsha. Este magnífico quiosco con cuatro capiteles decorados con emparrados de uvas y flores de loto conserva también dos hermosos capiteles con la cabeza de Hathor. Las vistas azules al Lago Nasser en combinación con el color dorado de la arena del desierto, ofrece una vez más, hermosas vistas panorámicas. Uno acaba enamorándose de este país.
También conocida como Isla de Filé, se trasladó a su emplazamiento actual, cuando se construyó la Presa de Asuán. Esta isla era un centro de peregrinación muy importante y hoy en día conserva un fabuloso complejo de templos a cual más bello y de imprescindible visita.
El Templo dedicado a la Diosa Isis y a su hijo Horus data del año 250 a.C. y mantuvo el culto hasta el S. VI. Es el principal templo de la Isla de Philae y las marcas oscuras que pueden observarse en sus paredes, son a causa de sufrir serias inundaciones. Fue necesario trasladar la isla en su totalidad al nuevo emplazamiento, para salvar este magnífico Patrimonio de la Humanidad.