Una experiencia única la de subir entre la inhóspita selva hasta los 3711 m. del volcán Bisoke, a sabiendas de que existen varios grupos de gorilas de montaña en las inmediaciones, con la esperanza de poder avistar a alguno de estos colosos de la naturaleza.
El paisaje cambia en los últimos 100 metros de forma radical y en la cima se abre un gran lago que ahora puebla el inactivo crater. Maravilloso.
No hay palabras para explicar lo que siente el alma cuando consigues ver a un gorila de montaña. Creo que es una experiencia que cualquier amante de los animales debe vivir en primera persona.
En el centro de atención al turista del Parque Nacional de los Volcanes, organizan los grupos y disponen a los rangers que acompañarán a los reducidos grupos de ocho personas, que tendrán el privilegio de pasar una hora con los gorilas.
Para efectuar las visitas se necesita un permiso que ha de reservarse y pagarse con antelación y que se recoge en Kigali