El trayecto por el fiordo del Troll es corto. Cuesta llegar. Y una vez en el, sabe a poco. Los ferrys que lo surcan, suelen poner una musica apropiada, para que todos sin excepcion, exclamemos un sonoro OHH!!!, cuando nos adentramos en el fiordo. La naturaleza salvaje y refinada a la vez, se muestra con toda su realidad. Muchas horas de excursión, para un escaso rato de maravillación, pero....vaya rato...
Un museo al aire libre, patrimonio de la UNESCO, donde a traves de un recorrido perfectamente indicado, se obtiene una clase practica de historia de los antiguos habitantes de estos lugares. Los dibujos grabado en las piedras, algunos de más de 6000 años de antiguedad, guardan algunas sorpresas. Tan lejanos en el tiempo, pero tan cercanos en las ideas. Interesante.