Un lugar de los más sagrados de la ciudad donde se pueden ver muchos fieles sintoístas. La capilla fue destruida durante la guerra y reconstruida en años posteriores.
El barrio de Asakuso es un lugar popular donde perderse por sus estrechas callejuelas y acabar comprando algún recuerdo. Fuimos al templo al final de la mañana y realmente mereció la pena.
Está claro! Tenemos que volver! nos faltó más tiempo en la ciudad y tuvimos que hacer una visita fugaz al Palacio Imperial, en la estación de Otemachi, el recinto está protegido por un foso, todo el conjunto es de una gran belleza. Tampoco pudimos disfrutar de los recorridos por parques como el de Ueno, Kitanomaru.
El tokyo Big Sight es uno de los edificios futuristas que invaden el recinto de Odaiba. En su interior, una zona de exposiciones, donde pasar un rato, dispone de restaurantes y lugares donde descansar. Pero realmente lo que merece la pena de este lugar es el edificio, cuatro pirámides invertidas sostenidas por cuatro pilares, impresionantes, además, está muy bien comunicado por la línea Yurikamome, un monoraíl que avanza desde Shiodome, pasando por el Rainbow Bridge hasta Odaiba.
Nuestra intención era visitarlo pero sólo allí nos enteramos de que abre dos veces al año! Al menos pudimos ver algo desde fuera…