Poco que añadir sólo que uno se queda impactado cuando llega y ve la fortaleza de lejos. Luego desde dentro es todavía más espectacular, todas las salas y salones son preciosos. Mención aparte la Howdah Gallery donde se exponen las sillas de montar elefantes de los maharajás o sus palanquines. Si no se ve, no se cree.
Este bonito monumento construido en mármol blanco es el chantri o cenotafio del maharajá Jaswant Thada que vivió a finales del s.XIX. Los habitantes de los alrdedores acuden a ofrecer flores porque creen que el maharajá tenía poderes curativos. Otras personalidades están enterradas aquí, así como algunas de sus esposas. Normalmente se visita al bajar del Fuerte Mehrangarh. Tiene un bonito jardín y una bonita vista sobre Jodphur
Mandore fue en su día capital de la región de Marwar. En estos jardines uno puede llegar a olvidar que está en la India bulliciosa y sentir un remanso de paz, frescor y un poco de sombra que tanta falta hace en el Rajastán. Los monos circulan libremente por los jardines. En ellos están los cenotafios de los maharajás de antiguas dinastías, así como el templete de los 300 millones de dioses.
Su construcción es relativamente reciente, se finalizó en 1940 pero es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Destaca por el contraste entre su color rosado y el blanco de su mármol generando unas tonalidades únicas. Ahora es un hotel de super lujo, pero si como yo no os podéis permitir el alojamiento, al menos daros el gustazo de pasearos por allí.
Una bonita excursión que se puede hacer a pie nos lleva hasta el tranquilo y bonito lago de Balsamand.