Alojamiento muy recomendable, sin llegar a ser hotel, cuenta con habitaciones excelentes y buen servicio.
De lo más cutre que he tenido la experiencia de pisar, eso sí, todo estaba muy limpio. El dueño nos recibía siempre en batín y zapatillas, el cuarto de baño era comunitario para todos los inquilinos pero era decente. El mobiliario era de los años 50 por lo menos y todo ello daba un cierto encanto de Hostal de película retro.