Hoi An es un pequeño, acogedor, encantador y tranquilo pueblo de herencia colonial que no te puedes perder. A partir del s.XVI los chinos se establecieron y la convirtieron en un importante puerto comercial donde hacían escala embarcaciones holandesas, portuguesas, japonesas y otras. El centro histórico, Patrimonio de la Humanidad, se puede visitar tranquila y relajadamente, a pie o en bicicleta. En un día se puede completar la visita pero, seguro, estarás más días. Y recuerda que puedes comprar ropa a precios de risa!
El precio de la entrada incluye un templo, una casa de reuniones, un espectáculo y una casa antigua. La de Tan Ky es de las más interesantes, pertenece a la misma familia desde hace 7 generaciones. Se puede ver la influencia japonesa y china en la arquitectura, el acogedor patio y habitaciones. Es muy interesante las marcas de antiguas inundaciones, por la crecida del río, en las paredes de la casa.
Otro ejemplo de la multiculturalidad de Hoi An, esta vez un legado japonés.
Bonito templo chino con un jardín y varias estatuas de dioses y guerreros.