Por si sólo, este edificio, ya vale una visita al Templo de Kalabsha. Este magnífico quiosco con cuatro capiteles decorados con emparrados de uvas y flores de loto conserva también dos hermosos capiteles con la cabeza de Hathor. Las vistas azules al Lago Nasser en combinación con el color dorado de la arena del desierto, ofrece una vez más, hermosas vistas panorámicas. Uno acaba enamorándose de este país.
El patio de columnas del Templo de Isis en la Isla de Philae, merece mención aparte por la exquisitez de sus capiteles, todos ellos diferentes, todos maravillosamente trabajados, aquí una flor de papiro, allá una hoja de palmera, aquí un nenúfar y allá más y más motivos vegetales. Impresionante.
Es una pequeña villa agrícola, donde pueden verse a los niños llevar un carro tirado por un burro con la cosecha. Si se accede a ella con uno de los cruceros del Nilo, difícilmente se puede visitar más allá de la cafetería del improvisado muelle, donde embarcan los turistas. Lo ideal es sentarse en una de las terrazas improvisadas y fumarse una pipa de agua, una muy pintoresca es la Cafetería Horus. La otra cara de la moneda es la posible trampa para turistas; unas paradas ubicadas enfrente del templo con sus paradas de souvenir. Los precios, varían según el don de regatear de cada uno; a modo de ejemplo: pañuelo bordado por 25 libras egipcias y plato con inscripción egipcia por 22 libras egipcias.
Exquisito portal de entrada al patio de columnas del Templo de Isis en la Isla de Philae. Es el edificio más antiguo de todo el conjunto y ya es meritorio, porque estos edificios han sufrido graves inundaciones.
De la excursión formada por la visita del Templo de Derr, Templo de Amada y la esta Tumba, éste es sin duda el mejor edificio de los tres. Cuentan que el tal Penout fue un sacerdote que se casó con una de las bailarinas del templo. Lo cual debía ser poco usual en la época. Por los alrededores el paisaje es estupendo, me gustó la franja verde que tapiza la arena del desierto. Los guardianes egipcios de los templos, mostrarán crías de cocodrilo a todo aquél viajero valiente que se atreva a acercarse hasta aquí.