Un lugar mágico, con una atmósfera única. No es fácil llegar desde Praga, pero vale mucho la pena. Es un castillo como de cuentos de hadas y la zona que lo rodea es simplemente hermosa, frondosos y antiguos bosques, pueblitos pintorescos, senderos para bicicletas y senderismo. Mucho menos turísitco otros castillos aledaños a la capital checa.
San Wenceslao no murió en donde hoy se encuentra la catedral de San Vito, ni siquiera murió en Praga, sino en Stará Boleslav, una cuidad a unos 30km al norte de la capital.
Sí está enterrado en la catedral y su cráneo es una reliquia que es saludad por el presindente de la República una vez que asume su función. Si no me equivoco.
Lo más espectacular el salón de Vladislav, gótico,
Petřin es la colina que se encuentra justo al lado de la del castillo. Parque muy popular entre checos y turistas. La manera más fácil de llegar es con el funicular desde Malá Strana, pero la más linda (aunque exigente) es caminando desde Strahov mientras se disfruta de una magnífica vista de la cuidad dorada y su castillo. Una vez allí es imprescindible ir al laberinto de espejos, los chicos se van a divertir a rabiar, y los grandes también (se disfruta mejor levemente intoxicado) o subir a la Eifelovka como los checos llaman cariñosamente a la torre.
Recomiendo bajar hacia Malá Strana a pie, el parque es muy agradable.
Uno de los edificios más notables de aires barrocos,
Es un edificio de origen gótico, sede de la administración ciudadana desde el siglo XIV.Adosada a la parte gótica hay otra parte de aire renacentista